Luces. Destrellos. Un brillo peculiar me atraviesa. No puedo describirlo con mas palabras que estas, porque todavía no me atreví a levantar la mirada y contemplarlos por mas de cuatro segundos.
Por lo general, mano sobre el hombro izquierdo. Su cuerpo levemente próximo al mío. Su cabeza completamente en dirección a la mía, y ahí están...los ojos.
Descubrí otro hombre cuando los contemple por primera vez. Hablan. Me dicen cosas que su boca y sus manos callan.
El me niega rotundamente. Llega y se va. Me ignora, pero me deja su mirada. Como si fuera un papelito escrito por algún medico clínico, que cuesta descifrar. Pero ahí , ahí se encuentran. Diciendome tanto y tan poco a la vez.
Se que los míos hablan. Se que todas mis facciones hablan. Por eso miro al piso, le evito la mirada. Me escondo tímidamente y le regalo una sonrisa, que me la roba, porque tampoco quisiera regalarsela. No se la merece.
Me destruye, me apuñala, me desgarra, y me convierte en la mas infima partícula de polvo. No soy. No existo, no vivo.
Me enseño a reirme sin alegría y a llorar sin lagrimas. Me dejo aca, recostada sobre algunas sabanas con temor de conciliar el sueño, con pavor de amar, con miedo a recordar sus besos.
Valle de Valium
Las palabras nunca sobran en mi vida. A veces se me escapan, y para que ello no ocurra, decido atesorarlas en este humilde espacio.
domingo, 22 de septiembre de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
El cursor titila. Ya perdí la cuenta de cuantas veces lo hizo, pero definitivamente eso fue lo que me llevó a abandonar mi carrera de cronista redactora. Me alteran los inicios, soy ansiosa por naturaleza, y verlo titilar tantas veces me hace recordar que ninguna buena idea aterrizo en mi cabeza.
Me gusta imaginar historias que no sucedieron, y también creo que si las imagino, algún día sucederán.
Soy de las que leen libros y miran películas con historias trilladas, pero cuando escribo, me gusta ser autentica.
Cuando era pequeña y me juntaba con mi mejor amiga, antes de dormir, le inventaba alguna historia para que conciliara el sueño más rápido. Casi siempre la involucraba con el amor que en aquel momento la enloquecía. Nunca sucedieron ninguno de los tantos cuentos que invente, pero de seguro podría haber escrito un libro con ellos.
La escritura me enseñó que en algún lugar escondido de mi ser soy una mujer con sentimientos profundos.
-Soy descendiente de una numerosa familia Checa, de aquellos que creen que saludarse con un beso es ordinario, y que los ¨te quiero¨son de homosexuales- pero, este medio hizo crecer aquel lado sensible que creí que no tenía. No me gusta guardarme lo que siento, ni lo que pienso, pero a su vez, me cuesta sacarlo afuera.
Implemente la violencia como método de demostrar mis sentimientos. Y los abrazos que doy son lo más parecido al cariño que le das a un can cuando recién lo conocés y le tenes miedo. Soy especial. Pero las palabras escritas me significan, me ayudan y me complementan.
Me gusta imaginar historias que no sucedieron, y también creo que si las imagino, algún día sucederán.
Soy de las que leen libros y miran películas con historias trilladas, pero cuando escribo, me gusta ser autentica.
Cuando era pequeña y me juntaba con mi mejor amiga, antes de dormir, le inventaba alguna historia para que conciliara el sueño más rápido. Casi siempre la involucraba con el amor que en aquel momento la enloquecía. Nunca sucedieron ninguno de los tantos cuentos que invente, pero de seguro podría haber escrito un libro con ellos.
La escritura me enseñó que en algún lugar escondido de mi ser soy una mujer con sentimientos profundos.
-Soy descendiente de una numerosa familia Checa, de aquellos que creen que saludarse con un beso es ordinario, y que los ¨te quiero¨son de homosexuales- pero, este medio hizo crecer aquel lado sensible que creí que no tenía. No me gusta guardarme lo que siento, ni lo que pienso, pero a su vez, me cuesta sacarlo afuera.
Implemente la violencia como método de demostrar mis sentimientos. Y los abrazos que doy son lo más parecido al cariño que le das a un can cuando recién lo conocés y le tenes miedo. Soy especial. Pero las palabras escritas me significan, me ayudan y me complementan.
domingo, 14 de julio de 2013
Nem
Hoy le descubrí la mirada.
Hoy vi los ojos más hermosos que conocí en mi corta vida.
Hoy vi historia en ellos. Los vi hablar, los volví a ver brillantes y llenos de mensajes que solo yo pude descifrar.
Me vi subida en una bicicleta rosa, enojada porque no me podía volver a casa. Me acuerdo como si estuviera ahi en este momento. Pegué un portazo y me subi al vehiculo de dos ruedas. Detras de mi vino ella, llorando y suplicandome que volviera. Muy lejos no iba a irme, estaba en un lugar desconocido.
No sé porque me acorde de nuestra única pelea. Sera porque note sus mirada enojada y triste.
Sus ojos siempre hablaron más de lo que sus palabras podían decir. Con los años se ahorró los discursos, y apeló al silencio y a la contemplación.
Adoraba verla callada, viendo como disfrutaba de mirarnos.
Hace poco me había contado su historia. Siempre le pregunte por una foto vieja que tiene en su mesa de luz. Ahi esta, con sus hermanas y sus padres. Hermosa. Nunca me contó demasiado, ella guarda sus recuerdos con mucho dolor, se le nota.....en la mirada.
Nunca nadie me dio tanto amor. Desde la cama, en el peor de sus momentos, sin poder hablar ni comunicarse me hace gestos. De a poco mueve su dedo indice y me señala, trata de mover sus labios, pero no logro entenderle. Vuelve a intentarlo. Agarra su sabana y me vuelve a apuntar. "Abrigate" me dice.
Mis momentos con ella son únicos. Extraño sus "loquita" y sus abrazos. Hoy me enseño a decir "te amo", a no guardarme para mi el amor que ella se merece, y que nuestra promesa secreta, poco a poco se ira cumpliendo.
Hoy vi los ojos más hermosos que conocí en mi corta vida.
Hoy vi historia en ellos. Los vi hablar, los volví a ver brillantes y llenos de mensajes que solo yo pude descifrar.
Me vi subida en una bicicleta rosa, enojada porque no me podía volver a casa. Me acuerdo como si estuviera ahi en este momento. Pegué un portazo y me subi al vehiculo de dos ruedas. Detras de mi vino ella, llorando y suplicandome que volviera. Muy lejos no iba a irme, estaba en un lugar desconocido.
No sé porque me acorde de nuestra única pelea. Sera porque note sus mirada enojada y triste.
Sus ojos siempre hablaron más de lo que sus palabras podían decir. Con los años se ahorró los discursos, y apeló al silencio y a la contemplación.
Adoraba verla callada, viendo como disfrutaba de mirarnos.
Hace poco me había contado su historia. Siempre le pregunte por una foto vieja que tiene en su mesa de luz. Ahi esta, con sus hermanas y sus padres. Hermosa. Nunca me contó demasiado, ella guarda sus recuerdos con mucho dolor, se le nota.....en la mirada.
Nunca nadie me dio tanto amor. Desde la cama, en el peor de sus momentos, sin poder hablar ni comunicarse me hace gestos. De a poco mueve su dedo indice y me señala, trata de mover sus labios, pero no logro entenderle. Vuelve a intentarlo. Agarra su sabana y me vuelve a apuntar. "Abrigate" me dice.
Mis momentos con ella son únicos. Extraño sus "loquita" y sus abrazos. Hoy me enseño a decir "te amo", a no guardarme para mi el amor que ella se merece, y que nuestra promesa secreta, poco a poco se ira cumpliendo.
sábado, 13 de julio de 2013
Ambar
Se sienta en el borde de la ventana. Desde ahi puede ver la inmensidad del paisaje, la profundidad de los arboles de su ciudad.
El día esta gris, y llueve muchisimo.
De todos los cuartos de la casa, eligio el mas húmedo, y el que tiene la gotera mas grande. Pero no le importa limpiar el piso luego de cada lluvia, porque se siente más cerca del cielo, y de Dios frente al enorme ventanal.
Pasa horas mirando y hablando con ella misma. A veces se detiene en un punto fijo, básicamente no mira nada, solo imagina.
Lo imagina a el, sentado a su lado, tan solo tendiéndole su mano. Se siente tan sola, que escucha su voz, cuando solo se puede oir las gotas de lluvia impactando en el parqué de su dormitorio.
Imagina su sonrisa, y sus ojos brillantes. Creyó haberlo enamorado alguna vez, y le entregó los vestigios de un corazón acribillado luego de tantas derrotas. Hoy no sabe si late, o si vive por inercia.
Cuando cree todo perdido, vuelve a reencontrarlo. El saca todo de ella, hasta lo que nunca creyó que tuviera dentro.
Siempre fue fobica a los abrazos, a los besos pegajosos, y a las miradas fijas. Hoy los extraña, los desea, y los imagina desde que amanece hasta que a duras penas puede dormir.
Lo sueña, lo sueña odiandola. Asi se siente. Ignorada, desaprovechada, inútil. No se siente apta para ninguna batalla más. Cualquier minima lagrima podria matarla por completo. No quiere arriesgarse a vivir ninguna situacion, pero tampoco quiere olvidarlo, o no puede. No sabe porque apareció ahí, existiendo tanta gente.
La noche va cayendo. Las luces de la naturaleza se van apagando una a una. Ya no hay nada mas que ver. Se baja del ventanal. Le pone traba y vuelve a la cama otra vez. Se fue otro día más, otro día desperdiciado en viejas ilusiones.
El día esta gris, y llueve muchisimo.
De todos los cuartos de la casa, eligio el mas húmedo, y el que tiene la gotera mas grande. Pero no le importa limpiar el piso luego de cada lluvia, porque se siente más cerca del cielo, y de Dios frente al enorme ventanal.
Pasa horas mirando y hablando con ella misma. A veces se detiene en un punto fijo, básicamente no mira nada, solo imagina.
Lo imagina a el, sentado a su lado, tan solo tendiéndole su mano. Se siente tan sola, que escucha su voz, cuando solo se puede oir las gotas de lluvia impactando en el parqué de su dormitorio.
Imagina su sonrisa, y sus ojos brillantes. Creyó haberlo enamorado alguna vez, y le entregó los vestigios de un corazón acribillado luego de tantas derrotas. Hoy no sabe si late, o si vive por inercia.
Cuando cree todo perdido, vuelve a reencontrarlo. El saca todo de ella, hasta lo que nunca creyó que tuviera dentro.
Siempre fue fobica a los abrazos, a los besos pegajosos, y a las miradas fijas. Hoy los extraña, los desea, y los imagina desde que amanece hasta que a duras penas puede dormir.
Lo sueña, lo sueña odiandola. Asi se siente. Ignorada, desaprovechada, inútil. No se siente apta para ninguna batalla más. Cualquier minima lagrima podria matarla por completo. No quiere arriesgarse a vivir ninguna situacion, pero tampoco quiere olvidarlo, o no puede. No sabe porque apareció ahí, existiendo tanta gente.
La noche va cayendo. Las luces de la naturaleza se van apagando una a una. Ya no hay nada mas que ver. Se baja del ventanal. Le pone traba y vuelve a la cama otra vez. Se fue otro día más, otro día desperdiciado en viejas ilusiones.
Lo que mata no es la ignorancia, si no la ansiedad. La ignorancia refleja la falta de interés. A veces lo usamos para que el otro se de cuenta de que existimos, pero si hay amor, nos cansamos de ignorar. La ansiedad por otra parte, te va desangrando. El no saber que pasara te hace tocar fondo día a día. Yo se lo que quiero, puedo ponerlo en un discurso para veinte mil personas, y aunque me tiemblen las piernas, se que las palabras van a florecer solas, una especie de vomito poético. También puedo escribirtelo a vos, o a todos, porque días como hoy necesito descargarme y se que lo incorrecto seria que te enteres la sobreacumulacion de amor que tengo. No aguanto. Se que sos lo que no necesito. No se si te quiero tanto como pienso, o me aburre la soledad. Todavía no lo tengo claro.
Cuando lo conocí me alegre por ello. Sentí que por fin Dios me había dado la oportunidad de mimetizarme con alguien que me iba a hacer bien. Hoy creo que me lo puso en mi camino para sufrir una vez mas. Sufrir, o aprender, o ambas cosas. Tampoco lo entiendo demasiado.
Cuando amo, amo de verdad. Me estalla el corazón. Encontrármelo en cualquier situación me saca el musculo de la órbita, me agarro el pecho automaticamente y me brotan palabras absurdas.
Los avestruces son uno de los animales más inútiles que existen. Tienen un cerebro del tamaño de una aceituna, no tienen razonamiento. Cuando se les tapa los ojos, para atraparlos, corren sin dirección y se chocan con todo lo que tienen a su alcance. Asi soy yo cuando me enamoro. Una estupida.
Me gusta amar. Me gusta y lo odio a la vez.
Cuando lo conocí me alegre por ello. Sentí que por fin Dios me había dado la oportunidad de mimetizarme con alguien que me iba a hacer bien. Hoy creo que me lo puso en mi camino para sufrir una vez mas. Sufrir, o aprender, o ambas cosas. Tampoco lo entiendo demasiado.
Cuando amo, amo de verdad. Me estalla el corazón. Encontrármelo en cualquier situación me saca el musculo de la órbita, me agarro el pecho automaticamente y me brotan palabras absurdas.
Los avestruces son uno de los animales más inútiles que existen. Tienen un cerebro del tamaño de una aceituna, no tienen razonamiento. Cuando se les tapa los ojos, para atraparlos, corren sin dirección y se chocan con todo lo que tienen a su alcance. Asi soy yo cuando me enamoro. Una estupida.
Me gusta amar. Me gusta y lo odio a la vez.
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